Hace poco reflexionaba sobre el porqué de que nuestras vidas sean tan complicadas. En las películas ser feliz parece ser siempre el objetivo principal y, al final, la gente buena siempre la alcanza, pero no sin antes sufrir una cantidad impensable de tragedias.Me preguntaba el porqué de que la vida sea así, tan rara, tan... Y terminé escribiendo esto:
No conozco tu camino, ni la dirección que haz de tomar. No comprendo tus desvíos, tus subidas, bajadas y demás. No sé porque en ocasiones eres fresca, lenta, agradable y suave; y en ocasiones eres ardiente, casi insoportable, áspera y me incitas a abandonar.
No sé porque eres así, vida, difícil de llevar.
En ocasiones llego a pensar, que existe un plan celestial. Que todo esto que me haces pasar, es porque los trazos finos de esas plumas de oro así lo escribieron cuando mi existencia llegó hasta el altar, ante la presencia de ese ser que tenemos que amar y dispone de ti cual si fueses una historia más en su cabeza. A lo mejor por eso eres tan misteriosa, tan azarosa, tan rara y difícil de entender.
No comprendo, vida mía, porqué eres tan difícil de sobrellevar.
Otras veces pienso que a lo mejor no estoy comprendiendo cómo es que debo vivirte, vida mía. A lo mejor el problema radica en el hecho de que no se qué eres, de qué estás hecha o si alguna vez te vas a desintegrar. Tal vez sea esto lo que provoque que mis días se me vayan como si tragara agua, intentando encontrarte un sabor a algo y terminando por decir que sabes a ti.
Vida mía, no sé cual de tus caminos tomar.
No conozco tu camino, ni la dirección que haz de tomar. No comprendo tus desvíos, tus subidas, bajadas y demás. No sé porque en ocasiones eres fresca, lenta, agradable y suave; y en ocasiones eres ardiente, casi insoportable, áspera y me incitas a abandonar.
No sé porque eres así, vida, difícil de llevar.
En ocasiones llego a pensar, que existe un plan celestial. Que todo esto que me haces pasar, es porque los trazos finos de esas plumas de oro así lo escribieron cuando mi existencia llegó hasta el altar, ante la presencia de ese ser que tenemos que amar y dispone de ti cual si fueses una historia más en su cabeza. A lo mejor por eso eres tan misteriosa, tan azarosa, tan rara y difícil de entender.
No comprendo, vida mía, porqué eres tan difícil de sobrellevar.
Otras veces pienso que a lo mejor no estoy comprendiendo cómo es que debo vivirte, vida mía. A lo mejor el problema radica en el hecho de que no se qué eres, de qué estás hecha o si alguna vez te vas a desintegrar. Tal vez sea esto lo que provoque que mis días se me vayan como si tragara agua, intentando encontrarte un sabor a algo y terminando por decir que sabes a ti.
Vida mía, no sé cual de tus caminos tomar.





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